Cuando era chica pasé algunos veranos en la casa de mi abuela materna en el campo. Ojo, no era esta cosa de hacienda y casa grande y cocinas humeando a toda hora y caballos que todo el mundo piensa que hay en México, sino un pueblito de no mas de 300 personas, con una plaza, una iglesia al medio y un par de calles con casitas a los lados.
La casa de mi abuela era chiquita y con piso de tierra, en el patio trasero en medio de una selva de plantas coexistian perros, gatos y una marrana (una chancha) en engorda que creo que al final murió de vieja porque le agarraron tanto cariño que nadie la quiso faenar.
En fin, que en en esa casa nos juntabamos con las primas y yo siempre antes de acostarnos, le preguntaba a mi abuela "porqué yo no tengo la piel morenita y los ojos verdes como las hijas de mi tío Víctor?" o "porque no tengo ojos azules y pelo rubio como las hijas de mi tía Norma?" Mi abuela se reía de mi y me decía siempre "la suerte de la fea, la bonita la desea" y yo no entendía qué significaba. Crecí sintiendome fea, o por lo menos ni la mitad de bonita que el resto de las primas; no heredé los ojos verdes o azules de mis abuelos, ni la piel color oliva de la abuela María, ni la nariz "de pellizco" ni el pelo rizado y rubio o negro azabache y liso. No, yo era la única con pelo castaño que se ponía verde con el cloro de la piscina en verano y que además nunca se sabe si está liso u ondulado, la nariz grande, los ojos cafés y la boca chica. No tenía la belleza exótica de unas ni la clásica de las otras...era un aburrido entre medio (o al menos así me sentía) pero la abuela me miraba con unos ojos dulces y me tomaba las manos entre las suyas bien arrugaditas y me repetía "la suerte de la fea, la bonita la desea".
Mas adelante, esta misma abuela me daría dos sabios consejos en mi adolescencia que me ayudarían a sobrellevar los sinsabores de esa edad y de los primeros años de mi juventud:
el primero, "lo que necesitas es una buena revolcada" (si, refieriendose a que me agarrara al primer incauto que pasara por ahi y le robara la honra). Ese me lo decía cuando andaba con los monos y nadie -ni yo misma- me aguantaba.
el segundo: "cuando una no es mona, tiene que aprender a hacer monerías" refieriendose a que si no era bonita, tenía que ser símpatica, culta, entretenida, tener una carrera, leer harto, saber conversar, cocinar, coser y cantar (y coger, pero esto último lo agregué yo).
Ahora que ando en esas edades en que las mujeres ya podemos mirar para atrás en "decadas", me doy cuenta de que la abuela tenía razón. Para empezar, me miro en el espejo y me gusta mucho lo que veo en mí misma. Aún con el pelo "silvestre" y los ojos cafés, soy bella, no es que no me lo hayan dicho antes familiares, amig@s, maridos, amantes, pero de un tiempo a acá me siento bella o me sé bella y lo mejor de todo es que además aprendí a hacer monerías y he tenido mucha suerte en la vida, qué mas puedo pedir?
Mi historias en Chile, el proceso de ser adoptada por este país y esta gente que aún antes de llegar aquí, ya estaban en mi corazón.
Chile, Chile Lindo! que conste que no es malinchismo!
México lindo y querido, si muero lejos de ti
Mostrando entradas con la etiqueta mujer. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta mujer. Mostrar todas las entradas
sábado, 7 de agosto de 2010
jueves, 29 de julio de 2010
La belleza de menstruar
Este post fue inspirado por uno de Zancada (www.zancada.com) y si ofendo a alguien, pido disculpas...es completamente involuntario.
En algún momento de la vida de cualquier mujer podemos escuchar la frase "odio ser mujer!!". Generalmente ese momento se da dentro de los primeros 5 días del ciclo menstrual, cuando tienes que andar pendiente de toallas, tampones, ropa interior, cambios hormonales, spm, cólicos y unas ganas incontenibles de comer cosas ricas que sabes que harán mover la pesa para el lado que no nos gusta que se mueva.
No digo que todas lo digan durante todos sus ciclos menstruales, pero alguna vez lo habrán dicho...o pensado.
No recuerdo en que año exactamente, pero a principios de los 90's fue el boom de las toallas higiénicas y los pañales (horrible homologación, pero así fue) porque pasaron dos cosas: primero, los materiales con las que estaban hechos hasta ese momento se modernizaron y las tecnologías de absorción y contención se encontraron en límites antes insospechados. Segundo, la publicidad dejó de tratar a la menstruación como algo íntimo, privado y hasta cierto punto, secreto. Recuerdo la primera vez que en pantalla salió un tampón...mi madre casi se muere del infarto.
De ahí en adelante la publicidad nos ha tratado de meter el ciclo menstrual como algo bello y maravilloso hasta por los codos, especialmente con eso de que "X marca te acompaña durante todos los días de tu ciclo menstrual" o "un producto diseñado para cada día de tu ciclo menstrual" o "disfruta de esos días con X" o "ya no necesitas ninguna excusa para darte un gusto: usa panty protectores diarios!"...o sea, no mamen!!
No me mal entiendan, yo feliz de que se hable de la menstruación en la tele con la misma naturalidad que se habla de cremas anti-acne, porque son igual de naturales, pero de ahí a que nos la quieran pintar como algo maravilloso que te sucede cada mes que te da la perfecta excusa para saltarte la dieta o bailar como una loca bajo la lluvia o tirarte en la cama con un chocolate caliente por tres días...NO! Señores y señoras publicistas: Estamos mal!
Y luego claro, vienen los típicos comentarios (no solo masculinos, también otras mujeres los hacen) de "no le hagas caso, anda en sus días" o "está sensible porque anda con síndrome pre-menstrual" o "no te metas con ella porque a como anda, te suelta el golpe", etc. Qué, como los hombres no tienen regla ni spm nunca se les suben los monos a la cabeza??
No estamos dominadas por nuestro ciclo menstrual, no andamos por ahí consultando el calendario y pensando "hoy estoy ovulando así que me veo mas linda que otros días, voy a aprovechar de llamar al susodicho para vernos", ni andamos por la calle de la amargura cuando nos faltan dos o tres días para que llegué la regla, y mucho menos esperamos con ansias el día "R" porque "el milagro de la feminidad se repite".
Es cierto todas nos ponemos diferentes, que nos afecta o no de distintas formas y que de vez en cuando la odiemos, pero todavía no conozco a ninguna mujer que le encante la belleza de la menstruación y lo encuentre la máxima expresión femenina. Las mas de las veces es un suceso que pasa de largo como una visita al dentista que no es lo más agradable del mundo, pero tiene que pasar.
Me pregunto qué viene después, alimentos y bebidas "especiales" para esos días? nos vamos a tener que poner una estrellita roja en la ropa para avisarle a la gente que estamos en esos maravillosos días? toallas femeninas y protectores de colores y con diseños, para ser mas fashion? chocolates en las cajas de tampones? Nada de esto me extrañaría, las compañías publicitarias nunca dejan de superarse a sí mismas...para mal.
En algún momento de la vida de cualquier mujer podemos escuchar la frase "odio ser mujer!!". Generalmente ese momento se da dentro de los primeros 5 días del ciclo menstrual, cuando tienes que andar pendiente de toallas, tampones, ropa interior, cambios hormonales, spm, cólicos y unas ganas incontenibles de comer cosas ricas que sabes que harán mover la pesa para el lado que no nos gusta que se mueva.
No digo que todas lo digan durante todos sus ciclos menstruales, pero alguna vez lo habrán dicho...o pensado.
No recuerdo en que año exactamente, pero a principios de los 90's fue el boom de las toallas higiénicas y los pañales (horrible homologación, pero así fue) porque pasaron dos cosas: primero, los materiales con las que estaban hechos hasta ese momento se modernizaron y las tecnologías de absorción y contención se encontraron en límites antes insospechados. Segundo, la publicidad dejó de tratar a la menstruación como algo íntimo, privado y hasta cierto punto, secreto. Recuerdo la primera vez que en pantalla salió un tampón...mi madre casi se muere del infarto.
De ahí en adelante la publicidad nos ha tratado de meter el ciclo menstrual como algo bello y maravilloso hasta por los codos, especialmente con eso de que "X marca te acompaña durante todos los días de tu ciclo menstrual" o "un producto diseñado para cada día de tu ciclo menstrual" o "disfruta de esos días con X" o "ya no necesitas ninguna excusa para darte un gusto: usa panty protectores diarios!"...o sea, no mamen!!
No me mal entiendan, yo feliz de que se hable de la menstruación en la tele con la misma naturalidad que se habla de cremas anti-acne, porque son igual de naturales, pero de ahí a que nos la quieran pintar como algo maravilloso que te sucede cada mes que te da la perfecta excusa para saltarte la dieta o bailar como una loca bajo la lluvia o tirarte en la cama con un chocolate caliente por tres días...NO! Señores y señoras publicistas: Estamos mal!
Y luego claro, vienen los típicos comentarios (no solo masculinos, también otras mujeres los hacen) de "no le hagas caso, anda en sus días" o "está sensible porque anda con síndrome pre-menstrual" o "no te metas con ella porque a como anda, te suelta el golpe", etc. Qué, como los hombres no tienen regla ni spm nunca se les suben los monos a la cabeza??
No estamos dominadas por nuestro ciclo menstrual, no andamos por ahí consultando el calendario y pensando "hoy estoy ovulando así que me veo mas linda que otros días, voy a aprovechar de llamar al susodicho para vernos", ni andamos por la calle de la amargura cuando nos faltan dos o tres días para que llegué la regla, y mucho menos esperamos con ansias el día "R" porque "el milagro de la feminidad se repite".
Es cierto todas nos ponemos diferentes, que nos afecta o no de distintas formas y que de vez en cuando la odiemos, pero todavía no conozco a ninguna mujer que le encante la belleza de la menstruación y lo encuentre la máxima expresión femenina. Las mas de las veces es un suceso que pasa de largo como una visita al dentista que no es lo más agradable del mundo, pero tiene que pasar.
Me pregunto qué viene después, alimentos y bebidas "especiales" para esos días? nos vamos a tener que poner una estrellita roja en la ropa para avisarle a la gente que estamos en esos maravillosos días? toallas femeninas y protectores de colores y con diseños, para ser mas fashion? chocolates en las cajas de tampones? Nada de esto me extrañaría, las compañías publicitarias nunca dejan de superarse a sí mismas...para mal.
Etiquetas:
belleza,
ciclo menstrual,
feminidad,
menstruación,
mujer,
publicidad
sábado, 10 de abril de 2010
Machismo, feminismo y la mujer dormida.

Mucha gente me pregunta en qué lugar los hombres son mas machistas, en México o en Chile. Yo inmediatamente contesto que en México. Lo que no me preguntan nunca es dónde es mas feminista la mujer, yo contestaría inmediatamente que en México.
Si, ya se que suena raro, que baja a cero y no contiene, que -como diría un buen amigo- estoy diciendo "tosterias". Pero no, estoy diciendo la pura verdad.
Si bien a los hombrecitos como de mi generación para atras se les educó para ser los señoritos de la casa y no ocuparse de ninguna de las tareas hogareñas ni propias de la condición femenina (y no en todos los casos, porque mis hermanos fueron una gran excepción en esa época), ahora las que son esposas de esos hombres machistas y madres de los pequeños hombrecitos en ciernes, están educando a sus retoños con otra perspectiva y muy especialmente a las niñas. Sin meterme mucho en temas como la condición social, la composición de la familia, el nivel de educación de los padres y la igualdad de los sexos, las familias mexicanas jovenes están educando a sus hijos de forma que los roles de género van cambiando y practicamente no tienen ya los límites establecidos como hace algunos años.
Entonces ahora lo que se ve en México y que poco lo he visto yo aquí, es que el límite del machismo lo pone la mujer. Un amigo mio, criado por su mamita y sus hermanitas para ser "el hombre de la casa" se casó con la noviecita de toda la vida, se fueron de luna de miel y cuando volvieron, al hacerle una visita inesperada lo encontré separando ropa blanca y de color para ponerla en la lavadora, la esposa habia salido con sus amigas a mostrarles las fotos del viaje de bodas. En medio de nuestra conversación, inesperadamente y sin venir al tema me dice "no le vayas a contar a mi mamá que me viste lavando ropa". PLOP! Claro, porque la tía se muere!
La mujer es la que decide cuanto aguantar de un hombre machista, marca los límites y siente la confianza para que cuando esos límites sean transgredidos, marcarlos mas duramente, hacer caso omiso de las machorradas del hombre o darse la vuelta y marcharse. Cada vez menos mujeres están dispuestas a aguantar hombres machistas y eso tiene mucho que ver con que cada vez tienen mas acceso a cosas que antes eran solo para hombres, hoy no solo en los campos de la educación, la salud, la política, sino en el ámbito de lo científico, lo ecónomico, etc. y aunque afuera de la casa las reglas siguen siendo mas o menos machistas todavía (la discriminación por ser mujer a la hora de contratar empleados sigue siendo muy alta), dentro de la casa la mujer ya no asume ese papel de sometida que todavía 5 o 10 años atrás creaba "super women" que después del trabajo tenían que llegar a la casa, preparar la comida, ver a los niños, limpiar la casita y esperar al marido toda mona con las plantuflas en una mano y el trago en la otra, acostando tempranito a los niños para que no hagan ruido porque "papi llegó muy cansado del trabajo y necesita relajarse".
No señoras y señores, eso ya no existe, o por lo menos está en seria extición. Sea porque el trabajo le da posibilidad de contratar una nana o porque se casó con un hombre mas desarrollado que el cavernicola, la mujer ahora se toma el derecho (si, se lo toma porque si no, nadie se lo va a dar) de llegar a la casa despues del trabajo, ponerse las pantuflas y prepararse un trago (entiendase que es esto es una metáfera, si no, todos los hombres y mujeres seríamos unos alcoholicos) y esperar al marido para que se tome uno con nosotras, que la nana no vino y las camas no están echas, ya las hará ella o él o juntos o ninguno de los dos, que no hay cena preparada y no tengo ganas de cocinar, cocinará él o saldrán a comer o comeran pan con queso y vino; el tema es que cuando las cosas se hacen debido a un rol de género, ahí es cuando la cosa ya no cuadra.
Aca en Chile yo he observado otra realidad (ojo, no dije generalidad). No se si es debido a que se insiste mucho en el retorno a las tradiciones, a lo familiar, a lo simple, lo cual no tiene nada de malo, al contrario; pero ese retorno a todo eso, a como lo recuerdan los que lo fomentan, tiene mucho que ver con una mamita que se queda en casa a atender al maridito y los niños y no se guardan las proporciones...no se. Aunque las chilenas son mas liberadas en muchas cuestiones, cuando se casan con el cavernícola, vuelven a la época de las cavernas ellas también. Ambos llegan cansados del trabajo y él se tira en la cama y prende la tele porque "está agotado" y ella se cambia de ropa, la cuelga porque si la deja tirada nadie lo va a hacer por ella, se va a la cocina a ver qué hay para la once y si falta pan es ella la que va a buscarlo o si es él, va refunfuñando porque está cansado y "como es posible que no haya pan y ella nunca se ocupa de las cosas de la casa ni se preocupa por mi". Por amor las mujeres se someten, se achican, se cortan las alas, se estancan, se marchitan y mueren...aunque jamás lo reconozcan! Porque como después de todo, son liberadas, le piden al marido que lave los platos de la cena los viernes en la noche y el marido, como sabe que al fin y al cabo se casó con una feminista accede, lava los platos y ella se lo agradece y se lo festeja como si hubiera encontrado la cura contra el cáncer y ahi no para la cosa, cada vez que ella hace alguna otra petición como "me puedes poner la ropa en la secadora" y él no accede, ella no puede decir que él no hace nunca nada porque "yo si ayudo mi amor, acuerdate que te lavé los platos de la cena el otro día" y no es que lo digan simplemente para eludir el trabajo femenino...no! en verdad creen que el trabajo está equilibrado!
No sé en qué lugar existen mas hombres machistas pero sí se que el grado de machismo en México alcanza extremos insospechados. La gran diferencia la hace que en México, la mujer dormida está despertando desde una o dos generaciones atrás y en Chile, la mujer despierta se adormece.
P.D. la caricatura de cavernicolas la saqué del blog de Paco Najera (http://miroalicoalsol.blogspot.com/2009_07_01_archive.html) que tiene unas caricaturas y entradas buenísimas! Di no a la pirateria!
jueves, 8 de abril de 2010
La Oveja Negra
Yo pensé que saliendo de México iba a dejar de ser la oveja negra de la familia. Bueno, no es que el título sea retirado con el cambio de país, mas bien había pensado que teniendo la oportunidad de comenzar de nuevo no iba a desperdiciarla. Pero una vez mas he demostrado que no puedo ir contra mi naturaleza: soy rara, soy rebelde, desadaptada, burgueza, tengo delirios de grandeza...sigo siendo la oveja negra.
Y no es que no haya habido intentos (míos y de terceras personas) por "normalizarme". Noooo! al contrario, toda mi vida ha sido una serie de tratamientos normalizadores frustrados, uno tras otro. Yo -como buena psicologa- culpo a mis padres; el problema es que mis padres tienen otros 4 hijos perfectamente adaptados y normalizados con los cuales probar su inocencia.
No podría determinar con exatitud cuando comenzó este afán por "encajar"... seguramente cuando me dí cuenta de que no seguía el molde tradicional de una chica. O sea, no me malentiendan: en los puntos meramente básicos soy una chica, me gustan los hombres, las compras, las frivolidades y una cantidad mas o menos razonable de cosas de chicas; el problema es que un montonal de cosas "de chicas" que no me gustan, que jamás he hecho y que jamás haría...veamos una resumen de la larga lista:
1.- Tener hijos. Si, ya sé, que fueeeeerte! pero es así, siempre he sido así, no tengo instinto de madre pero a cambio Dios me dió cariño de sobra para animales de todo tipo, mascotas y monos de peluche. A los 21 años todo el mundo me decía no te preocupes, es que estas muy joven, vas a cambiar de opinióna, ahora tengo varios mas y todavía no he cambiado de opinión. Mi médico me dice que me queda poco tiempo, que me voy a arrepentir justo cuando ya no pueda, pero yo no lo creo. No es soberbia, puede que sea egoísmo, pero no me voy a poner a tener un hijo porque "puede que me arrepienta justo cuando ya no pueda". Lo de traer hijos al mundo no es para mi.
2.- Ser ama de casa. No gracias, yo no puedo ser la esposita que se levanta, prepara el café y el desayuno, le pone su comida rica en la lonchera al marido porque en la calle come puras cochinadas, le tiene la ropa, lo despide cuando se va a la oficina, limpia la casita, le plancha su ropita, cuida a los niños y mira por arriba del hombro a las madres que siguieron trabajando después de tener al crío, les tiene la cena calientita en la noche para cuando lleguen y espera al hombre de la casa con todo perfecto, incluido el maquillaje y el peinado. Siempre dispuesta a irse con el a la cama, sin hablarle de las cuentas que pagó, de que todo está muy caro en el super, de que la nana otra vez no vino, que hay que ir a reunión de padres al colegio...no, esas son cosas que a él no le importan porque ese es el trabajo de ELLA.
3.- Hacer las cosas porque se tienen que hacer. Es que no hay nada que odie mas que hacer las cosas que no quiero hacer, solo porque TIENEN que hacerse. Despertar porque tienes que trabajar, dormir porque tienes que descansar, hacer dieta porque tienes que mantenerte delgada y sana, trabajar porque tienes que trabajar aunque odies rematadamente tu trabajo, lavar los platos porque tiene que haber orden, cuando en realidad lo que quieres es tirarte en el sillón a leer ese libro buenísimo, casarte y tener hijitos porque para eso se casa uno, o no?, ahorrar para la vejez porque si no de qué vas a vivir cuando ya no tengas dientes?. AAGGGRRR! Odio el deber!!
Pero mas odio la culpa de no hacer las cosas. Lo que me lleva al
4.- Sentir culpa. Puf, yo creo que en algún momento en la historia de mi familia hubo un cambio de religión porque estoy convencida de que eramos judíos. Sin ofender, de verdad, pero es que en las mujeres de mi familia hay taaaaanta culpa! Quizás no solo en las de mi familia, pero es por las únicas que puedo hablar. Comenzando por la que sentimos cuando no cumplimos con nuestro "deber" (de cualquier tipo, mujer en general, madre, esposa, amiga, vecina, empleada, etc.) y terminando por la culpa que nos da cuando nos decidimos a no sentir mas culpa. Si, es complicado lo que acabo de decir, pero así somos las mujeres. No me refiero a la culpa de comerte un pedazo de carne con papas fritas y un helado doble de postre, sino a la que me ataca por ejemplo cuando le digo a mi marido que no tengo ganas de cocinar esta noche y me dice que no hay problema, que lo hará él, o cuando me rehuso a ayudar a una compañera de trabajo después del horario establecido, o la graaaan culpa que me produce haber renunciado a mi trabajo y dejar a la familia con una parte importante menos de ingresos, aunque odiaba mi trabajo hasta la médula y mi marido me repita hasta el cansancio que lo importante es que yo esté bien y sea feliz. Ser feliz? no por Dios, que cuuulpa!
Y existen muchos mas números en la lista, pero este post se alargaría ya demasiado. El asunto es que yo pensaba que con el tiempo, la edad, la experiencia, los cambios, las vueltas (y maltratadas) de la vida, el color negrito de mi lana se iba a ir decolorando un poquito hasta ser tan blanca como las de la mayoría de los miembros de este planeta, pero no, por mas que trato, no hay caso.
Me acuerdo una vez en una clase leimos que el fin primordial de la psicología era "normalizar" al ser humano, hacerlo entrar en la norma; y discutimos un poco sobre las cosas que para algunos países o culturas son normales y para otros no, y cómo esto de la normalidad es en realidad un concepto bastante relativo (como muchísimos otros que ahora se me vienen a la mente) y lo comparamos con lo "disfuncional"...oh my god, soy taaaan disfuncional!! hasta para escribir! yo pongo los dedos sobre el teclado y es como si una vocecita dentro de mi me dictara, y mas me vale que escriba rápido porque si no, el dictado se me pierde y no lo recupero...que bueno que me dieron clases de dactilografía en el colegio.
La vocecita se quedó callada...parece que no le gustó la palabra dactilografía.
Y no es que no haya habido intentos (míos y de terceras personas) por "normalizarme". Noooo! al contrario, toda mi vida ha sido una serie de tratamientos normalizadores frustrados, uno tras otro. Yo -como buena psicologa- culpo a mis padres; el problema es que mis padres tienen otros 4 hijos perfectamente adaptados y normalizados con los cuales probar su inocencia.
No podría determinar con exatitud cuando comenzó este afán por "encajar"... seguramente cuando me dí cuenta de que no seguía el molde tradicional de una chica. O sea, no me malentiendan: en los puntos meramente básicos soy una chica, me gustan los hombres, las compras, las frivolidades y una cantidad mas o menos razonable de cosas de chicas; el problema es que un montonal de cosas "de chicas" que no me gustan, que jamás he hecho y que jamás haría...veamos una resumen de la larga lista:
1.- Tener hijos. Si, ya sé, que fueeeeerte! pero es así, siempre he sido así, no tengo instinto de madre pero a cambio Dios me dió cariño de sobra para animales de todo tipo, mascotas y monos de peluche. A los 21 años todo el mundo me decía no te preocupes, es que estas muy joven, vas a cambiar de opinióna, ahora tengo varios mas y todavía no he cambiado de opinión. Mi médico me dice que me queda poco tiempo, que me voy a arrepentir justo cuando ya no pueda, pero yo no lo creo. No es soberbia, puede que sea egoísmo, pero no me voy a poner a tener un hijo porque "puede que me arrepienta justo cuando ya no pueda". Lo de traer hijos al mundo no es para mi.
2.- Ser ama de casa. No gracias, yo no puedo ser la esposita que se levanta, prepara el café y el desayuno, le pone su comida rica en la lonchera al marido porque en la calle come puras cochinadas, le tiene la ropa, lo despide cuando se va a la oficina, limpia la casita, le plancha su ropita, cuida a los niños y mira por arriba del hombro a las madres que siguieron trabajando después de tener al crío, les tiene la cena calientita en la noche para cuando lleguen y espera al hombre de la casa con todo perfecto, incluido el maquillaje y el peinado. Siempre dispuesta a irse con el a la cama, sin hablarle de las cuentas que pagó, de que todo está muy caro en el super, de que la nana otra vez no vino, que hay que ir a reunión de padres al colegio...no, esas son cosas que a él no le importan porque ese es el trabajo de ELLA.
3.- Hacer las cosas porque se tienen que hacer. Es que no hay nada que odie mas que hacer las cosas que no quiero hacer, solo porque TIENEN que hacerse. Despertar porque tienes que trabajar, dormir porque tienes que descansar, hacer dieta porque tienes que mantenerte delgada y sana, trabajar porque tienes que trabajar aunque odies rematadamente tu trabajo, lavar los platos porque tiene que haber orden, cuando en realidad lo que quieres es tirarte en el sillón a leer ese libro buenísimo, casarte y tener hijitos porque para eso se casa uno, o no?, ahorrar para la vejez porque si no de qué vas a vivir cuando ya no tengas dientes?. AAGGGRRR! Odio el deber!!
Pero mas odio la culpa de no hacer las cosas. Lo que me lleva al
4.- Sentir culpa. Puf, yo creo que en algún momento en la historia de mi familia hubo un cambio de religión porque estoy convencida de que eramos judíos. Sin ofender, de verdad, pero es que en las mujeres de mi familia hay taaaaanta culpa! Quizás no solo en las de mi familia, pero es por las únicas que puedo hablar. Comenzando por la que sentimos cuando no cumplimos con nuestro "deber" (de cualquier tipo, mujer en general, madre, esposa, amiga, vecina, empleada, etc.) y terminando por la culpa que nos da cuando nos decidimos a no sentir mas culpa. Si, es complicado lo que acabo de decir, pero así somos las mujeres. No me refiero a la culpa de comerte un pedazo de carne con papas fritas y un helado doble de postre, sino a la que me ataca por ejemplo cuando le digo a mi marido que no tengo ganas de cocinar esta noche y me dice que no hay problema, que lo hará él, o cuando me rehuso a ayudar a una compañera de trabajo después del horario establecido, o la graaaan culpa que me produce haber renunciado a mi trabajo y dejar a la familia con una parte importante menos de ingresos, aunque odiaba mi trabajo hasta la médula y mi marido me repita hasta el cansancio que lo importante es que yo esté bien y sea feliz. Ser feliz? no por Dios, que cuuulpa!
Y existen muchos mas números en la lista, pero este post se alargaría ya demasiado. El asunto es que yo pensaba que con el tiempo, la edad, la experiencia, los cambios, las vueltas (y maltratadas) de la vida, el color negrito de mi lana se iba a ir decolorando un poquito hasta ser tan blanca como las de la mayoría de los miembros de este planeta, pero no, por mas que trato, no hay caso.
Me acuerdo una vez en una clase leimos que el fin primordial de la psicología era "normalizar" al ser humano, hacerlo entrar en la norma; y discutimos un poco sobre las cosas que para algunos países o culturas son normales y para otros no, y cómo esto de la normalidad es en realidad un concepto bastante relativo (como muchísimos otros que ahora se me vienen a la mente) y lo comparamos con lo "disfuncional"...oh my god, soy taaaan disfuncional!! hasta para escribir! yo pongo los dedos sobre el teclado y es como si una vocecita dentro de mi me dictara, y mas me vale que escriba rápido porque si no, el dictado se me pierde y no lo recupero...que bueno que me dieron clases de dactilografía en el colegio.
La vocecita se quedó callada...parece que no le gustó la palabra dactilografía.
Etiquetas:
culpa,
desadaptada,
felicidad,
molde,
mujer,
oveja negra,
rara
Suscribirse a:
Entradas (Atom)